Las escrtellas del cielo ya no brillan tanto. Quizá estén tristes, o quizá yo este triste.
Pero mis recuerdos siguen teniendo tu olor. Olor a sinceridad y cariño.
Y ahora no tienes nada de eso. A mi, por lo menos, me queda una foto. Esa foto en la que se te puede leer el pensamiento por tus brillantes ojos... Porque, yo sabía lo que estabas pensando... Y me reía, me reía de la manera más auténtica posible. Me reía de amor...
No voy a desperdiciar más papel en ti, y mucho menos tinta.
Tu dices que nunca te perderé. Bien, pues mira, Ya lo he hecho.
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