domingo, 1 de diciembre de 2013

Lo más hermoso sólo lo encuentras en la muerte

No se que hago aquí, rodeada de gente con batas impecables. Me intentan hablar. Lo intentan. Tampoco me importa. Mi único esfuerzo es que lo párpados no se me terminen de caer, por que eso sí que sería un problema. Apenas recuerdo nada antes de la sirena de la ambulancia. Tal vez correr mientras mis pies se congelan bajo mis botas, o las brillantes luces de ese camión.
No recuerdo golpe, sólo están tumbada en el suelo. Todo parecía lejano. La sangre sobre la nieve. Tan delicada.
Lo único que pensaba era en lo hermoso que era todo. No sentía nada. Alguien dijo algo. Yo sólo le mire y pensé. Pensé en lo bonita que debía ser su vida. Que tendría una esposa y una linda hija. Y que al llegar a casa por la noche, cansado, él le leería el cuento de la cerillera. Pero le cambiaría el final, porque era demasiado triste para ella. Eso pensaba él. Y porque nadie quiere estar triste en Navidad. 

Pero ya es tarde.
Porque yo sólo pienso en lo hermosa que es la sangre sobre la nieve

Esto será lo último que te escriba...

Las escrtellas del cielo ya no brillan tanto. Quizá estén tristes, o quizá yo este triste.
Pero mis recuerdos siguen teniendo tu olor. Olor a sinceridad y cariño.
Y ahora no tienes nada de eso. A mi, por lo menos, me queda una foto. Esa foto en la que se te puede leer el pensamiento por tus brillantes ojos... Porque, yo sabía lo que estabas pensando... Y me reía, me reía de la manera más auténtica posible. Me reía de amor...
No voy a desperdiciar más papel en ti, y mucho menos tinta.
Tu dices que nunca te perderé. Bien, pues mira, Ya lo he hecho.